Siempre hemos escrito a favor de las emisiones de bonos que
ha estado realizando el Gobierno en estos últimos años.
Nos parece una buena manera de que todos podamos ahorrar en
dólares, que las empresas puedan obtener divisas relativamente
baratas y de manera fácil, y que cada día más
personas se sienten atraídas hacia el mercado de capitales
motivadas por la curiosidad de aprender sobre estos instrumentos
de deuda y generar algún tipo de ingreso extra (el cual
además es libre de impuesto). No obstante y ante los
últimos anuncios gubernamentales, que hablan de incrementar
los saldos de deuda, tanto externa como interna, ya uno empieza
a pensar si los niveles de deuda hacia donde nos estamos ubicando
son buenos para el país. Obviamente alguien podría
decir que por los recientes incrementos que hemos tenido en
el PIB, la relación deuda/PIB de Venezuela está
muy lejos de ser preocupante, pero ya nuestro país ha
vivido similares situaciones, y la experiencia advierte que
las cosas pueden cambiar muy rápido con nefastas consecuencias.
Además se había dicho muchas veces que al igual
que con los impuestos, el Gobierno no tenía ninguna intención
de emitir deuda externa, porque el país no lo necesitaba.
Recordemos que los emisiones de bonos con Argentina se hacían
con una parte de esas emisiones con bonos comprados al país
austral a precios muy bajos, que luego fueron vendidos en
nuestro país con un diferencial de precios que nos permitió
generar ganancias financieras por estas operaciones (aunque
produjeran disminuciones de las Reservas Internacionales),
pero las próximas emisiones serán netamente de deuda
venezolana tanto externa como interna, lo cual incrementará
los saldos de deuda de la nación.
Parece bastante paradójico el hecho que con el escenario
petrolero tan favorable que estamos viviendo en la actualidad,
y el cual tiene varios años con precios altos, nuestro
país esté anunciando más deuda e impuestos.
Las explicaciones se basan en que en el país hay un fuerte
exceso de liquidez y esto impulsa a la inflación, por
lo que emitimos deuda para recoger liquidez y se anuncian
impuestos para lo mismo, a pesar que en la formación
de precios, los impuestos sean una variable con un signo positivo
que significa que al incrementarse, los precios deben subir.
En cuanto a los incrementos de deuda interna y externa, tenemos
que los pagos que se hagan por concepto de intereses hacen
que la situación fiscal se vea más comprometida,
y cuando el déficit fiscal aparece es muy conocido en
economía que estos generan inflación. Por otra,
en los últimos meses Venezuela ha visto cómo sus
instrumentos financieros han perdido atractivo en los mercados
internacionales, ante las dudas de que si nuestra economía
es sostenible en el mediano plazo, lo cual condicionaría
la hasta hoy tranquila situación política y social
en Venezuela. No obstante, Venezuela tiene un mercado cautivo
(un rígido control de cambios) para estas emisiones que
garantiza una muy exitosa colocación y luego la arruga
se correrá a quienes compren, los cuales saldrán
corriendo a vender sus papeles ante los temores que se repitan
las experiencias de los bonos de PDVSA, papeles que bajaron
mucho en muy poco tiempo.
En nuestra opinión, estas medidas deben venir como parte
de un gran programa económico, donde se incluyan medidas
monetarias, fiscales y cambiarias, porque emitir deuda por
5 meses e implementar impuestos por 14 meses como medidas
aisladas, pueden solaparse entre ellos y poner en duda sus
efectos sobre la inflación.
luis_cesar_13@yahoo.com