JOSE RAFAEL LOVERA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Recientemente tuvimos noticias, por un amigo que en materia de novedades gastronómicas está siempre avant la lettre, de cómo la novelería de los jóvenes cocineros norteamericanos los había llevado a entregarse con frenesí al uso de una yerba, cuyo origen, como dirían los abuelos, se pierde en la noche de los tiempos: el muy común y humilde malojillo.
Bautizado por los botánicos con el solemne nombre de Cymbopogon citratus, los anglosajones le aplican la chata denominación delemon-grass. Esta planta oriunda de la región tropical de Asia, formó desde tiempos inmemoriales parte de los condimentos usuales de la cocina de Malasia, Indochina y Filipinas.
Malojillo por limón
El primer occidental en descubrirla fue un Jesuita, Juan Eusebio Nieremberg en 1635. Se trata, como él nos dice, de una variedad de la familia de las gramíneas que forma gruesas macollas de un metro y más de alto. Sus rizomas son algo carnosos y ricos en esencias de muy grato olor y sabor; las vainas de las hojas son carnosas y perfumadas, el limbo es largo, angosto y agudo en la punta.
Es probable que haya sido introducida en América, en el siglo XVII, a través de México, proveniente de las Filipinas en el famoso Galeón de Manila. Luego fue llevada a Jamaica en 1799 y de allí se propagó a las Antillas y Tierra Firme. En Cuba se le llama, por traducción literal del inglés Yerba limón, en Puerto Rico, Colombia y Venezuela limoncillo. Si bien se usa para designarlo el término genérico de malojillo, es conocido también como limonaria (Barinas), Citronela (Distrito Federal), y Citronera (Sucre y Nueva Esparta).
En América no ha tenido uso gastronómico, si exceptuamos el caso del agua de panela preparada en el Valle del Cauca, en Colombia, donde se le emplea para perfumar este refresco, en sustitución del limón. Más que para fines culinarios, se ha destinado a fines terapéuticos, así a la infusión del tallo o de las hojas se atribuye propiedades tónicas para el estómago y sus rizomas se usan para limpiar los dientes y perfumar la boca.
Incluso, según la materia médica popular, es buena la decocción de las hojas contra el asma y la respiración fatigosa de los estados gripales, adjudicándosele también propiedades diuréticas. De allí que en el medio rural y aun en muchos jardines citadinos haya siempre una matica de malojillo. Pero la forma más segura de conseguirla es en alguna yerbatería, de las que abundan en nuestro medio urbano.
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